Hace poco alguien muy cercano,me dijo que se sentía encerrado en su cuerpo, que ya no tenía fé en nada, que creía que estar vivo solo le estaba sirviendo para sufrir y que de haber elegido hubiese preferido no nacer, realmente escuchar eso de alguien que me importaba me puso triste. Me hizo reflexionar sobre lo curioso de las estrategias que utiliza la vida para que aprendamos, una vida que seguramente a él y a todos nosotros,nos tiene preparada todas esas respuestas que nos atormentan en algún momento, respuestas que simplemente llegarán cuando seamos capaces de compenderlas y que de echo seguramente nos estén gritando al oido justo en este momento. Como no tener fé en la mágia de la vida cuando el límite lo tenemos en las estrellas? Creo que la vida solo sirve para tener valentía y curiosidad, valentía para experimentar sin miedo y la curiosidad para aprender a amar la manera de ser felices, navegamos constantemente entre decisiones que nos alejan o acercan a la efímera felicidad, porque la vida es un juego que dura el tiempo que cuides tu cuerpo y tu mente, un juego que te permitirá obtener todo aquello que te esfuerces en conseguir y en el cual podrás disfrutar todo aquello que estés dispuesto a cuidar y a valorar, donde el mayor premio que ganarás será el cariño y el recuerdo de la gente que te quiera, personas que estén a tu lado cuando nisiquiera tu mismo tengas fuerzas para mantener la inercia durante el camino.
La vida es un juego donde inexplicablemente a veces se cumplen los deseos, a eso yo le llamo mágia y la emoción de la vida se encuentra en descubrirla algún desconocido momento del camino.
Y ahí es donde nos encontramos, un día despiertas,te das cuenta que estás en medio de un lugar cómodo, que al reaccionar tienes una leve intuición de quien eres, aunque a la vez tienes demasiadas preguntas sobre quien quieres ser, siendo imposible conocer esas respuestas con certeza ¿Quizás signifique que el camino es suficientemente largo para aprender de cada fallo cometido y que nos dará tiempo de salir a ser valientes? Eso es algo que no puedo asegurar, pero si hay algo de lo que me he dado cuenta en estos 24 años es que mientras caminas llenas la mochila de emociones, hay algunas que te vuelven pesado, que te agotan, desganan y parecen obligarte a rendirte, pero hay otras que te hacen invencible, que te vuelven ligero, ágil e inmune a cualquier temor, emociones que te harán sentir orgulloso al llegar a tus metas, son esas de las que dependerá la calidad y la manera de disfrutar todas las experiencias de tu vida, la velocidad e intensidad de cada instante, fragmentos separados en pensamientos, echos y recuerdos de los que somos responsables. Supongo entonces, que si somos el resultado de una suma de decisiones tomadas a lo largo de nuestra vida, mientrás seamos valientes podremos mirar la vida con curiosidad y así entender, el poder que tenemos de escojer en cada presente el regalo de decidir como queremos seguir en nuestro futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario